El Platanus Platanor©

El plátano de sombra es una especie de gran porte que ofrece destacadas prestaciones para el entorno urbano, a cuyos condicionantes se adapta con buena nota. Por ello no es extraño que se haya utilizado con asiduidad en nuestras ciudades desde hace décadas. Sólo dos cuestiones ensombrecen tan atractivo currículum: la afectación por enfermedades y su carácter alergógeno para la población sensible. En este artículo nos ocuparemos de la primera.

El Platanus x acerifolia o Platanus x hispanica suele considerarse un híbrido entre el Platanus occidentalis (de origen americano) y el Platanus orientalis (de origen euroasiático), aunque algunos expertos opinan que podría tratarse de un cultivar de esta última especie. Con independencia de su origen, se trata de una especie con notables cualidades para el entorno urbano: tolera, entre otros impactos, el calor, la sequía, los suelos básicos y compactos, la poda y la contaminación. Además brinda una gran funcionalidad urbana en términos de regulación climática local y captación de contaminantes (en particular óxidos de nitrógeno). Su gran porte, alcanza hasta 35 m, hace de él un árbol característico y destacado de nuestro paisaje urbano.

Con todo, ninguna especie resulta óptima desde todas las perspectivas y el plátano de sombra no es una excepción. Diversas patologías inducidas por hongos –como la antracnosis, el oídio o diversos chancros– hacen mella en esta especie. También cabe mencionar al insecto tigre, una especie de chinche que se ceba especialmente con el género Platanus. La afectación de estas plagas sobre las poblaciones de plátano varía según la localización geográfica y evoluciona a lo largo del tiempo, atendiendo a múltiples factores, tanto ambientales como inherentes al patógeno y al huésped.

La aparición de nuevas enfermedades que afectan a las especies ornamentales es, a pesar de la adopción de medidas preventivas, una situación recurrente y secular, que el fenómeno de la globalización no hace más que acelerar. Un caso singular es el del chancro colorado del plátano, causado por el ascomiceto Ceratocystis platani. Esta plaga llegó a la Provenza francesa a través de los suministros que el ejército americano hacía llegar a Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces se ha expandido por el sur y el este de Francia, Italia, Grecia y diversas localidades centroeuropeas. En 2010 se detectó un foco en Girona, hecho que confirma que el patógeno consiguió burlar las barreras geográficas y los controles fitosanitarios y que puede propagarse por la península ibérica.

La infección provoca clorosis y defoliación, acompañada de una lesión característica en tronco o ramas, cuya corteza se agrieta y pasa a adquirir una coloración marrón–rojiza. Ello conduce a la muerte del árbol en un plazo variable, que puede prolongarse unos años en ejemplares de gran tamaño. Dado que el micelio penetra profundamente en la madera, no se conocen tratamientos químicos o biológicos efectivos. ¿Qué se puede hacer ante esta situación? Buscar variedades o cultivares resistentes en la zona de origen de la enfermedad. Justamente esto es lo que hicieron los investigadores del Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA) francés con la colaboración del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y de un viverista del país galo.

Después de numerosos ensayos, en 2004 se encontró una variedad resistente: el Vallis Clausa’ Platanor®, que está protegida por un certificado de obtención vegetal a nivel europeo. Sólo un reducido grupo de viveristas cualificados, como Belloch Forestal, son proveedores autorizados de esta variedad –de morfología indistinguible del híbrido original–, que también presenta una elevada resistencia a la antracnosis y, en menor medida, al oídio y al tigre.